Ante la realidad de este mundo vasallante, es oportuno saber que Dios hizo al hombre SIN PECADO y le entregó el mundo en plena propiedad. (Ver Génesis). Esto no contradice la afirmación de Pablo de la naturaleza pecaminosa del hombre, sino que pone las cosas en su lugar. Es cierto que después que el pecado entró a la humanidad (al mundo) por Adán, también es cierto que Cristo vino a reconciliar al hombre con Dios, es decir que cuando creemos en Cristo como nuestro Salvador, recibimos el perdón del pecado, de todo pecado, de todos los pecados y eso nos lleva a ser como Adán antes de la caida, totalmente limpios, sin pecado (Santificados) y esa es nuestra Verdadera Naturaleza.