Estoy orgullosa de ser lo que soy


A medida que fui creciendo, aprendí a estar orgullosa de quién soy y de dónde vengo. Amo la cultura en la cual me crié. Y eso me ayudó a afrontar las pocas ocasiones en que me sentí discriminada.
Mi familia se mudó a Nashville cuando tenía 15 años. Veníamos de Texas, donde vivían personas de diferentes razas. En la iglesia a la que asistíamos en Nashville no habían muchos hispanos.
Durante una reunión con las chicas del grupo juvenil, las líderes de jóvenes comenzaron a contar cómo se les habían declarado sus esposos. Una mujer dijo: "Él hizo que estas personas me secuestraran y me llevaran a un restaurante. ¡Estaba tan asustada! Pero lo peor fue que las personas que me secuestraron parecían chinos". Luego me miró y dijo: "Oh, no quise ofenderte, lo siento".
"No soy china", le dije.
"Pero sos extranjera", dijo ella.
Tratando de mantener la calma, le respondí: "Nací en Texas. Y mis padres nacieron en New Mexico".
Luego una de las chicas me miró y dijo: "Sos mexicana, ¿no es cierto?"
"No, no lo soy. Pero si lo fuera, ¿cambiaría las cosas?", contesté.
Llamé a mamá a las tres de la mañana para que viniera a buscarme. Como era de esperar, no nos quedamos en esa iglesia.
Mi origen latino hace que mi familia sea diferente a las familias de muchos de mis amigos. Y creo que eso es genial. Con mi familia, todo es una fiesta. Cuando se reúne toda mi familia, es todo un evento. ¡Estoy hablando de 70 personas! Cada uno comienza a hacer bromas y a jugar, y yo bailo con papá en la cocina. Mamá hace toneladas de comida y nadie deja de comer.
Imagináte lo aburrido que sería el mundo si todos fuéramos iguales. Cuando miro a personas de diferentes razas, pienso: Dios es realmente increíble. Él nos hizo a todos diferentes, y cualquiera que sean sus razones para hacerlo, obviamente sabe que está bien así.
Y yo también.



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